Los Límites del Mandato Presidencial son Esenciales para la Democracia

El 28 de Julio, el presidente Barack Obama pronunció un histórico discurso en la sede de la Unión Africana en Addis Abeba. Era la primera vez que un presidente estadounidense en el puesto había alguna vez visitado esta importante organización africana y se reunió ahí con los líderes africanos.

El Sr. Obama señaló que uno de sus objetivos principales como presidente ha sido transformar la relación de Estados Unidos con África. Agregó que Estados Unidos se dedica a trabajar con las naciones africanas como socios iguales. Ante los aplausos de los asistentes al evento, dijo: “creo que la voluntad del progreso de África depende de la democracia, porque los africanos, al igual que las personas de todo el mundo merecen la dignidad de tener el control de sus propias vidas. Todos sabemos cuáles son los ingredientes de una democracia real. Incluyen elecciones libres y justas, pero también libertad de expresión y de prensa, libertad para reunirse.”

El Sr. Obama continuó diciendo que limitar los mandatos de los presidentes es una parte esencial de la democracia. El señaló: “Tengo que decir también que el progreso democrático de África también está en riesgo cuando los líderes se niegan a hacerse a un lado cuando sus mandatos acaban.” El presidente elogió al pasado presidente de Sudáfrica Nelson Mandela por haber dejado el cargo una vez que su mandato constitucional había acabado, y enfatizó que el presidente Mandela había sentado realmente un ejemplo para todos los líderes africanos.

Los límites del mandato presidencial son, de hecho, fundamentales para la democracia.  De acuerdo con las encuestas de opinión, el 74 por ciento de los africanos, o tres cuartas partes de los hombres y mujeres que viven en el continente, no quieren que sus presidentes  sirvan  en el cargo más de dos mandatos consecutivos. El plazo límite del  mandato constitucional proporciona un mecanismo para la celebración de los líderes responsables, reducen la tendencia hacia la corrupción, garantizando la rotación política y dar a las nuevas generaciones la oportunidad de competir por un cargo político y de elegir nuevos líderes.

La gran mayoría de los africanos quieren más democracia. El apoyo a la democracia y las elecciones libres y justas son el núcleo de la Carta Africana para la Democracia, Elecciones y Gobernabilidad. Según el Afro barómetro, que es el estándar de oro para las encuestas de opinión independiente en África, el 80 por ciento de africanos apoya las elecciones libres y justas, el 77 por ciento rechaza el gobierno de un partido único, el 72 por ciento cree que la democracia es preferible a cualquier otro sistema de gobierno. No se trata de puntos de datos abstractos. Son números abrumadores y poderosos que reflejan las opiniones reales de millones de personas.

Una serie de elecciones presidenciales están programadas para llevarse a cabo en África de aquí a finales de 2016, incluso en los países en los que los límites del mandato presidencial ya están profundamente entretejidos en la trama política. Tanzania, Namibia, Mozambique y Benín tienen próximas elecciones donde los presidentes en el cargo no estarán en la votación electoral. En otras partes de África, sin embargo, los límites del mandato están bajo amenaza. Cambiando las constituciones y eliminando los límites del mandato  reducen la confianza en sus instituciones, debilitan la gobernanza global y sirven solo a los intereses de la persona o del partido en el poder. En los sistemas democráticos los líderes fuertes se rigen por las constituciones, se echan a un lado cuando sus mandatos llegan a su fin y apoyan las elecciones libres y justas.

Poco después de la independencia de Estados Unidos desde el poder colonial de Gran Bretaña, el primer presidente de Estados Unidos, George Washington, sentó un precedente importante por no presentarse a la reelección en 1796 después de sólo dos, cuatro años en el cargo. Lo hizo así porque creía que el nuevo gobierno democrático de los Estados Unidos no debía ser dominado por un solo hombre.

A pesar de que no se requería en el momento por nuestra constitución, todos los presidentes que siguieron a George Washington durante todo el siglo diecinueve  y principios del siglo veinte, observaron su importante precedente de no servir por más de dos mandatos.   Después Franklin Roosevelt rompió esta tradición al ser elegido para cuatro mandatos, el congreso de Estados Unidos aprobó, y una mayoría de los estados ratificaron la vigesimosegunda enmienda de nuestra constitución. Esta enmienda limita a los presidentes de servir no más de dos mandatos. Todos los presidentes desde entonces han acatado estrictamente los límites de mandato para el gran beneficio de nuestra democracia.

Respetando los límites del mandato presidencial y las constituciones como son redactados es crucial para la realización de las aspiraciones de todo un continente y el fortalecimiento de las instituciones democráticas para las generaciones futuras. Como dijo el Secretario John Kerry en su discurso de agosto del 2014 al Foro de la Sociedad Civil, un día antes de la pasada cumbre de los Estados Unidos con  los líderes Africanos en Washington, Estados Unidos “continuará defendiendo los plazos límites de los mandatos constitucionales, como lo ha hecho en países de todo el mundo, incluso en África” y que “instará a los líderes a no alterar las constituciones nacionales para su beneficio personal o político.”