Comentarios de la Embajadora Susan Stevenson en la Primera Asamblea Nacional de Mujeres de Guinea Ecuatorial

Buenas tardes a todos y felicito a Lucas Escalada por organizar este importante evento, en que estoy honrada de participar.

Primeramente, quiero reconocer la presencia de su Excelencia la Ministra de Asuntos Sociales, la Ministra Delegada de Educación, la Viceministra de Información, Prensa y Radio, su Excelencia la Presidenta del Senado; y la Vicepresidenta del Senado, los Representantes de la Cámara de Diputados, la Representante Residente del PNUD, y otros amigos de los derechos de la mujer.

La Conferencia de Mujeres de Beijing se celebró cuando yo estaba en mi primer puesto con el gobierno, en nuestra Embajada en Tailandia.

Las dos líderes de la delegación norteamericana visitaron Bangkok durante mi estancia, particularmente, Hillary Clinton, entonces nuestra Primera Dama y Madeleine Albright, entonces nuestra embajadora a las Naciones Unidas.

El discurso de Hillary Clinton fue, para mí, uno de los más memorables de la conferencia, con su afirmación que los derechos de las mujeres son derechos humanos y los derechos humanos son derechos de las mujeres.

Ella dijo: “No olvidemos que entre esos derechos está el derecho a hablar libremente. Y el derecho a ser escuchadas…. Las mujeres deben disfrutar del derecho de participar plenamente en la vida social y política de sus países si queremos que la libertad y la democracia prosperen y perduren.”[13]

En 2013, la entonces Secretaria Clinton quiso revisar el progreso desde la conferencia de Beijing. Ella dijo en ese momento: “Todo vuelve a una cuestión de la participación plena e igualitaria de las mujeres frente a su marginación”.

Una de las delegadas estadounidenses de la conferencia de Beijing, Linda Tarr-Whelan, tenía la esperanza de que las discusiones produjeran cambios. Ella dijo que el resultado más impresionante fue “ver cómo se afianza una nueva mentalidad donde las mujeres son el recurso más subempleado del mundo — viendo el poder y el potencial de los talentos y habilidades de las mujeres como esenciales para que los países tengan éxito.” Y no un enfoque únicamente sobre los problemas de las mujeres, sino su potencial.

Tarr-Whelan enumeró las siguientes tendencias desde la conferencia de Beijing: más educación para niñas y mujeres, la visión de mujeres como vital para la paz y la seguridad (un cambio radical en el pensamiento), participación en la toma de decisiones y mayor acción para promover los derechos legales de las mujeres.

Pero se necesita hacer más. Mi propio país forma parte de una pequeña minoría que aún no ha ratificado la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW).

Hay que garantizar protecciones legales.  La jueza fallecida de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, gestionó inteligentemente estas protecciones al mostrar cómo su falta impactó negativamente a los hombres, así como a las mujeres.

Las mujeres necesitan capacidad para operar de forma autónoma ­– incluyendo acceso a instrumentos financieros. Ellas requieren la oportunidad para la educación, porque a medida que aumentan los niveles de educación de las mujeres, tienen menos hijos y salvaguardan su independencia económica.

Espero con interés escuchar a las otras distinguidas panelistas.

Muchas gracias.